Como sabemos el acero es una  aleación de hierro y carbono en un porcentaje de carbono entre el 0,008% y el 2% en su composición, la rama de la metalurgia que se especializa en producir acero se denomina siderurgia o acería. La gran diversidad de aceros que existen en la actualidad son obtenidos vía aleaciones, mezcla de dos metales o más que resulta de la fundición de éstos.  A continuación veremos las principales aleaciones del acero y lo que se obtiene con ellas:

En aleación con:

 

  • Azufre: Se agrega en grandes cantidades (0,06 a 0,30%) para aumentar la maquinabilidad (habilidad para ser trabajado mediante cortes) de los aceros de aleación y al carbono.

 

  • Boro: Aumenta la templabilidad , o sea la intensidad a la cual un acero puede ser endurecido.

 

  • Cromo: Aumenta su endurecimiento y mejora la resistencia al desgaste y corrosión. Su adición origina la formación de diversos carburos de cromo que son muy duros; sin embargo, el acero resultante es más dúctil que un acero de la misma dureza producido simplemente al incrementar su contenido de carbono. 

 

  • Cobre: Mejora la resistencia a la corrosión.

 

  • Manganeso: Es básico en todos los aceros comerciales; el manganeso se agrega a todos los aceros par su desoxidación y desulfuración, pero si el contenido de manganeso es superior a 1%, el acero se clasifica como un acero aleado al manganeso. Además de actuar como desoxidante, neutraliza los efectos nocivos del azufre, facilitando la laminación, moldeo y otras operaciones de trabajo en caliente. Aumenta también la penetración de temple y contribuye a su resistencia y dureza. 

 

  • Molibdeno: Mejora las propiedades del tratamiento térmico. Está aleación  forma carburos y también se disuelve en ferrita hasta cierto punto, de modo que intensifica su dureza y la tenacidad. Este elemento abate el punto de transformación. Debido a este abatimiento, es ideal para optimizar las propiedades de templabilidad en aceite o en aire. Excepto por el carbono, es el  material que más endurece al acero y ofrece un alto grado de tenacidad. Otorga gran dureza y resistencia a altas temperaturas.

 

  • Níquel: Mejora las propiedades del tratamiento térmico reduciendo la temperatura de endurecimiento y distorsión al ser templado. La aleación con níquel amplía el nivel de temperatura, no forma carburos u óxidos. Aumenta la resistencia sin disminuir la ductilidad. El cromo se utiliza con frecuencia junto con el níquel para obtener la tenacidad y ductilidad proporcionadas por el níquel, y la resistencia al desgaste y la dureza que aporta el cromo.

 

  • Silicio: Se emplea como desoxidante y actúa como endurecedor en el acero de aleación. Cuando se adiciona a aceros de muy baja cantidad de carbono, produce un material frágil con baja pérdida por histéresis y alta permeabilidad magnética. Este elemento se usa junto con otros elementos de aleación como manganeso, cromo y vanadio, para estabilizar los carburos.

 

  • Titanio: Se emplea como un desoxidante y para inhibir el crecimiento granular. Aumenta también la resistencia a altas temperaturas.

 

  • Tungsteno: Se utiliza en aceros de aleación para herramientas. aún estando candente o al rojo les otorga una gran resistencia al desgaste y dureza a altas temperaturas.

Vanadio: El vanadio es un fuerte desoxidante y promueve un tamaño fino de grano, mejorando la tenacidad del acero. El acero al vanadio es muy difícil de suavizar por revenido, por ello se lo utiliza ampliamente en aceros para herramientas. Brinda dureza y ayuda en la formación de granos de tamaño fino. Aumenta la resistencia a las fracturas por impacto