El acero mueve al mundo, por su omnipresencia y por su aplicabilidad, prácticamente está en todo y con todos,  por lo que no es exagerado decir que es el alma del mundo, porque además prácticamente es eterno, más allá de que  la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma, el acero es además reciclable,  como si todas sus bondades fueran pocas.  

La chatarra, que para algunos es un desperdicio y estorbo, para la industria del acero tiene un enorme valor, desde un punto de vista económico, social y ambiental. La chatarra es ya por derecho propio una materia prima básica. Sabemos cuando inicia el ciclo de vida del acero, inicia con la extracción de elementos de la naturaleza, pero realmente no sabemos cuando termina, y gracias a la chatarra tiende a ser un ciclo de vida sin fin.

  En la industria recicladora la chatarra es el material más demandado, siendo en algunos países, el material más reciclado, motivo del surgimiento de muchas pequeñas empresas, que se abocan a concentrar chatarra, junto con ellas las empresas de logística inversa,  las cuales además de ser buenos negocios, son el principal proveedor de la industria siderúrgica, que se ha convertido en la mayor recicladora.   

La chatarra se clasifica en dos tipos. Uno es la chatarra industrial y se obtiene de residuos en algunos procesos de fabricación. Como cuando un insumo se corta o sobran trozos en la fundición. La chatarra industrial se obtiene de los fabricantes. Generalmente se recoge en recipientes separados y se deja a un lado con el propósito de clasificarse.

El otro tipo de chatarra es el “obsoleto“. Incluye el metal de automóviles usados, alambres, aparatos eléctricos, metales del ferrocarril y otros materiales que se desechan por ya no ser de utilidad, son obsoletos debido a que no se pueden utilizar. 

El Acero y la Economía Circular 

El actual modelo económico lineal podría estar llegando a su fin, el cual consiste en en los procesos de producción y gestión de recursos, bienes y servicios que busca o se orienta a  un consumo a corto plazo. Dicho modelo está llevando a nuestro planeta a la autodestrucción. Esté vigente sistema económico se separa una enormidad del ciclo de vida de la naturaleza, va en contra de un desarrollo de sobrevivencia, es enemigo de la sustentabilidad. La solución, si no total sí de enorme potencial para detener la destrucción de la naturaleza, es la Economía Circular, es un sistema de aprovechamiento de los recursos, con reducción de los elementos participantes, y orientando a la producción al mínimo indispensable, enfatizando en la reutilización de los recursos que por sus  características no deben regresar o incorporarse a la naturaleza. La chatarra y su utilización para obtener acero es un maravilloso ejemplo de economía circular, es regresar a los materiales a la cadena de valor, para de nuevo volver a ser utilizados.

La Chatarra y el Acero en Cifras

  • En 2017 en todo el mundo la proporción de chatarra de acero utilizada en la producción de acero bruto, fue del 35,5% del total mundial de producción de acero crudo, alrededor de 600 millones de toneladas, siendo la producción de acero de 1.690 millones de toneladas.

 

  • Esta proporción es del 17,8% en China, 55,5% en la UE-28, 72,1% en E.U., 34,2% en Japón, 43 % en la República de Corea, 80.8% en Turquía y 39.9% en Rusia.

 

  • En México logramos el porcentaje antes, el 30% del acero que se produce en el país se realiza a través del reciclaje de la chatarra, cuando en el mundo en promedio era el 22%

 

  • En España los envases de acero alcanzaron en 2017 una tasa de reciclado del 90,6%, con un total de 255.727 toneladas.  

 

Reciclando cada año millones  de toneladas de chatarra, como los envases de acero, supone una reducción drástica del impacto medioambiental que estamos ejerciendo los seres humanos,  y contribuye a la preservación de la vida.